Hoy es tu día

8 de Marzo, día internacional de la mujer.

Ojalá no tuviéramos que celebrar este día ni muchos otros. Eso significaría que no serían tampoco necesarias políticas de igualdad ni leyes de violencia de género.

No se formarían debates sobre nuevas leyes ni decretos que nos llaman borrachas ni hubieran surgido las feminazis.

Mientras que antes de salir al trabajo, la mujer siga mirando hacia atrás, por si ha dejado todo preparado. Mientras tema no parecer ni demasiado tonta, ni demasiado zorra, mientras tenga el ojo crítico encima evaluando la ropa que lleva o como se comporta; existirá un día de la mujer.

Esa mujer luchadora, con hijos y con trabajo que sigue sin parar dentro y fuera de casa. La independiente que debe demostrar más que otros para llegar a la cima. La mujer que debe pedir perdón cuando responde o habla demasiado.

Todas esas mujeres existen y no son ni histéricas ni amargadas. Existe ese día a día real en el que la mujer sigue llevando más peso que el hombre, para recibir el mismo reconocimiento o menos…

Por ti, por mi… ¡Hoy es tu día!

¡Esparta!

Nuestra vida está llena de momentos, de instantes repletos de recuerdos, de personas que nos acompañan a cada paso, familiares y amigos…

Gracias a esos minutos colmados de risas y encuentros, de abrazos y besos,nos vamos completando de pedacitos de sueños.

Nos hacemos de esa taza de café compartida, de esa charla entre amigas y de ese beso enviado con prisas.

Trocitos que nos rehacen mientras otros nos diluyen.

También tropezamos con angustias y miedos, con dificultades e incertidumbres. Y éstas también nos hacen ser lo que somos.

Es la duda y el desconcierto, el que nos transforma. Es esa pared inquebrantable la que nos convierte en luchadores. En valientes anónimos y en héroes desconocidos.

Están en la esquina de la calle por la que pasas a diario, en la tienda del barrio, en la cama de al lado…

Tenemos héroes que pasan desapercibidos en nuestra senda. Y sin embargo están ahí, en su batalla, esforzando una sonrisa y mirando al suelo.Para descubrirse ante ti con timidez y gran fortaleza, soltando… ¡Moriré matando!

«El hombre cuya cara no sonríe, no debería abrir una tienda»

Es un proverbio chino que reflexiona sobre el impacto de la actitud en las ventas de tu negocio, o en el resultado de tu trabajo.

Actitud, el noventa por ciento del resultado de nuestro trabajo. De qué sirve tantos estudios, masters y títulos varios, de qué vale ser tan APTO con mayúsculas sino le agregamos las ganas, la intuición, el empeño y el esfuerzo.

El optimismo ante la vida debería ser un plus en nuestro currículum. Se habla de ser proactivo, polivalente… Pero realmente ¿Puntúa a nuestro favor o en contra?

Os lo lanzo para que opinéis y os animo a ser valientes e ir contracorriente. Ser optimista.

¿Hablamos del coronavirus?

¡Ay!, qué pereza… Ya hay niños infectados. Cualquier día al cruzar el portal nos vemos en medio de Walking Dead 🧟‍♀️

Para ser realistas estamos rozando la psicosis, sí rozamos la locura, reconozcámoslo.

En el mundo global en el que vivimos las enfermedades también son globales, llámense covid-19 o gripe.

Así que no nos queda otra que tener mucha higiene, lo que no le viene mal a algunos 😆 y pensar en el otro antes de toser.

Ponerse en el lugar del otro… Ese es otro tema para otro día.

Que ya hoy hemos salido de trabajar… Yuppiii!

El micro cosmos del metro

Quedan cinco minutos…

Se escucha el sonido del freno acercándose desde el fondo del túnel.

Abre sus puertas y entras como un zombie. Es el final del día, no puedes ni levantar la cabeza para visualizar un asiento libre, más allá de tus pasos.

Te dejas caer en la puerta de salida, pero miras el móvil… Sin acierto ni sentido, como el que mira un paisaje desdibujado en la velocidad.

Y entonces te das cuenta del cuadro del que formas parte.

Cabecitas perdidas en ese mundo tan pequeño e inmenso de la red desde el móvil.

Música, conversaciones pendientes o simplemente el tic tac del paso del tiempo, del paso de cada parada antes de apearse del metro.

Llegamos, la noche nos rodea, pero la vía sigue eterna.

Eterno encuentro mientras el pequeño mundo que tenemos a mano lo permita, el móvil…