El micro cosmos del metro

Quedan cinco minutos…

Se escucha el sonido del freno acercándose desde el fondo del túnel.

Abre sus puertas y entras como un zombie. Es el final del día, no puedes ni levantar la cabeza para visualizar un asiento libre, más allá de tus pasos.

Te dejas caer en la puerta de salida, pero miras el móvil… Sin acierto ni sentido, como el que mira un paisaje desdibujado en la velocidad.

Y entonces te das cuenta del cuadro del que formas parte.

Cabecitas perdidas en ese mundo tan pequeño e inmenso de la red desde el móvil.

Música, conversaciones pendientes o simplemente el tic tac del paso del tiempo, del paso de cada parada antes de apearse del metro.

Llegamos, la noche nos rodea, pero la vía sigue eterna.

Eterno encuentro mientras el pequeño mundo que tenemos a mano lo permita, el móvil…

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