Lunes santo

¿De verdad es Semana Santa?

El día de ayer Domingo de Ramos pasó con más pena que gloria. Pena infinita, para los que sienten esta semana desde el último instante del año anterior, donde guardaron los varales pensando en el siguiente.

Angustia y dolor para los que tenían su sitio reservado detrás del Cristo o en la primera fila de las calles oficiales. Una ilusión ahogada para los pequeños que este año no saldrán en familia para hacer su bola de cera con colores.

Pasó el día grande sin multitudes, sin bullas ni estrenos de uniformes, sin saetas ni lágrimas en público. Con todos los portones cerrados, nos quedamos sin nuestra fiesta de fe.

Pero nos resistimos, a quedarnos sin el soniquete de la banda, de la marcha anunciante de la llegada de la Virgen.

Se escuchan las trompetas tras los muros de las casas, se ven las palmas colgadas en los balcones y las telas engalanando los rincones.

Los pequeños siguen soñando con que están bajo el paso, hecho de cartón y cinta celo. Y se ponen su túnica, que no podrán lucirla en las calles, pero si pasarla con orgullo por el pasillo de casa.

Se huele el incienso y se ora en silencio. Se llora a escondidas.

Lunes santo… toda una semana sin el vaivén del gentío devoto.

Será el año que viene, será cuando el cielo mande. Será cuando pase esta prueba de resistencia cual penitencia global.

Fuertes surgiremos y más fuertes volveremos. Porque nos esperarán los pasos, los nazarenos, las bandas, las flores, las alegrías de verla, las promesas… Todo esperará mientras haya salud entre los nuestros. Y nos esperaremos en la esquina de Campana como si esto hubiese sido un mal sueño.

Apagados

Hemos estado apagados de las RRSS y ¡hemos vuelto!

Nos quedamos agotados por todos los acontecimientos que nos rodeaban. Pandemia y confinamiento, limitaciones que mentalmente nos han dejado extenuados.

Pero hay que renovar fuerzas, recargar energía y sonreír…

Como dice Pedrita Parker en su Instagram @pedritaparker los problemas no nos abandonan y debemos convivir con ellos, hacernos amigos y avanzar.

Seamos valientes chic@s!

Encerrados…

Se nos está alargando el encierro, el confinamiento, la espera.

Se alarga el momento de poder salir a la calle con libertad y con planes. Quedar con amigos, ir de compras o pasear. Simplemente pasear, notar el aire en nuestro rostro. Sin miedo a besarnos y abrazarnos, sin miedo a sonreír.

Tenemos muchas horas para pensar y para estar con los nuestros. A los que ahora añoramos y con los que hablamos a diario.

Gracias a las videoconferencias, a los wasap, audios, directos… Nos acercamos al mundo haciendo este encierro más llevadero.

Qué sería de nosotros si hubiésemos vivido una guerra real como nuestros padres, cuando no existía internet, ni el streaming y si tenían que dormir agazapados en un rincón de la casa.

Aún en estos días de estado de alerta, seguimos sin saber lo afortunados que somos. ¡Seguiremos adelante y lo conseguiremos!

Tristes…

Los días de confinamiento van haciendo mella. Se nos va instalando un halo de tristeza y penumbra, un silencio sombrío.

Nunca antes habíamos llamado tanto por teléfono, ya sea videollamada o en forma de audios de wasap.

Tenemos la necesidad de comunicarnos, de saber de los nuestros, de parlotear como si estuviéramos en una terraza tomando café.

Un día más y un día menos para poder quedar con los nuestros, para volver a la normalidad de nuestras vidas. No sabíamos entonces lo que añoraríamos la rutina 😢

Pero debemos ser fuertes, resistir, no decaer y buscar la sonrisa entre las paredes de nuestra casa. ¡Podremos!