Se nos está alargando el encierro, el confinamiento, la espera.
Se alarga el momento de poder salir a la calle con libertad y con planes. Quedar con amigos, ir de compras o pasear. Simplemente pasear, notar el aire en nuestro rostro. Sin miedo a besarnos y abrazarnos, sin miedo a sonreír.
Tenemos muchas horas para pensar y para estar con los nuestros. A los que ahora añoramos y con los que hablamos a diario.
Gracias a las videoconferencias, a los wasap, audios, directos… Nos acercamos al mundo haciendo este encierro más llevadero.
Qué sería de nosotros si hubiésemos vivido una guerra real como nuestros padres, cuando no existía internet, ni el streaming y si tenían que dormir agazapados en un rincón de la casa.
Aún en estos días de estado de alerta, seguimos sin saber lo afortunados que somos. ¡Seguiremos adelante y lo conseguiremos!
