Los días de confinamiento van haciendo mella. Se nos va instalando un halo de tristeza y penumbra, un silencio sombrío.
Nunca antes habíamos llamado tanto por teléfono, ya sea videollamada o en forma de audios de wasap.
Tenemos la necesidad de comunicarnos, de saber de los nuestros, de parlotear como si estuviéramos en una terraza tomando café.
Un día más y un día menos para poder quedar con los nuestros, para volver a la normalidad de nuestras vidas. No sabíamos entonces lo que añoraríamos la rutina 😢
Pero debemos ser fuertes, resistir, no decaer y buscar la sonrisa entre las paredes de nuestra casa. ¡Podremos!
