Nos dijo el hada madrina ponte tus zapatos de cristal y sal con tu príncipe, hasta las 12.
Y así estamos, cual Cenicienta… Con el reloj en mano y con el miedo de acercarnos demasiado.
Mirando al otro de soslayo y con una soledad solo rota por esta primavera que nos han robado.
Cruzando calles silenciadas y con nuestra sonrisa oculta tras una mascarilla.
Cuál Cenicienta vuelvo a mí castillo, a mí encierro… Mañana será otro día, otro acuerdo entre en sol y el reloj para reconquistar nuestra libertad.
